11 de diciembre de 2010

LA CONFEDERACIÓN PERÚ-BOLIVIANA (1836-1839)

Bandera de la Confederación Perú-Boliviana, donde se ve los dos escudos de Perú y Bolivia

La Confederación Perú-Boliviana fue un Estado desaparecido constituido por la confederación de tres estados: El Estado Nor-Peruano, el Estado Sud-Peruano y el estado de Bolivia bajo el gobierno del gran mariscal boliviano Andrés de Santa Cruz, supremo protector de la Confederación Perú-boliviana.

El proyecto de Confederación entre los antiguos Alto Perú y Bajo Perú se mantuvo latente durante los primeros años de vida independiente en cada república. De esta manera, líderes de la independencia como Andrés de Santa Cruz y Agustín Gamarra favorecían estas ideas, siendo la principal diferencia entre ambos el control político de la unión. Santa Cruz proponía una Confederación Perú-Boliviana de tres estados y Gamarra la creación de un sólo estado, integrando Bolivia al Perú.

Luego de la victoria de Socabaya y producido el fusilamiento de Salaverry, Santa Cruz procedió a organizar los Estados que integrarían a la confederación Perú-Boliviana, se reunieron tres asambleas regionales para formalizar la unión:

ESTADOS INTEGRANTES

1. ESTADO NOR-PERUANO

Se instalo el 06 de agosto de 1836 en la asamblea de Huaura, comprendía los antiguos departamentos peruanos de La Libertad, Amazonas, Lima y Junín y su capital quedó establecida en la ciudad de Lima. Presidentes: Luis José de Orbegoso y Moncada (1837 - 1838); y José de la Riva Agüero (1838 - 1839).

La república norperuana heredó los símbolos oficiales de la República Peruana.


2. ESTADO SUD-PERUANO
Instalado el 17 de abril de 1836 en la Asamblea de Sicuani (Cusco), comprendió los antiguos departamentos peruanos de Arequipa, Cusco, Ayacucho y Puno. La capital quedó establecida en la ciudad de Tacna. Tuvo como presidentes a : Ramón Herrera ( 1837- 1838); y Pío de Tristán (1838 - 1839).

La Asamblea de Sicuani decretó los símbolos del flamante estado confederal, consistentes en una bandera que fusionaba colores de las banderas boliviana y peruana y unas nuevas armas o emblema estadual.


3. ESTADO BOLIVIANO
Instalado el 14 de junio de 1836 en la Asamblea de Tapacari, en el año de su unión, estaba dividido en los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, La Paz, Potosí y Santa Cruz y su capital era la ciudad de Sucre. El único presidente que tuvo durante la confederación fue Mariano Enrique Calvo Cuellar. Además, heredó los mismos símbolos de su periodo pre-confederal.


CREACIÓN DE LA CONFEDERACIÓN

Santa Cruz, Supremo protector de la Confederación

El 28/10/1836, Santa Cruz firmó un Decreto Supremo creando la Confederación Perú- Boliviana. El establecimiento definitivo de la Confederación se consolidó en el Congreso de Tacna (09/05/837), se reunieron los representantes de los tres estados: un cura, un militar y un abogado, ese mismo día, Santa Cruz tomó el poder como Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana, se estableció por sede de gobierno el Palacio de descanso del Virrey Pezuela, en el pueblo de Magdalena, Lima, Perú.

El Estado confederal estaba conformado según la división de poderes.

La jefatura del gobierno estaba a cargo del Protector (Lo ejercia Santa Cruz, por diez años, permitiéndose la reelección). El poder legislativo general residía en un congreso bicameral representativo. El poder ejecutivo general residía en el Protector, además jefe de Estado, de Gobierno y General de las fuerzas armadas, y en el Consejo de Ministros. El judicial general, por su parte, residía en una corte superior a las Cortes Supremas de las repúblicas conformantes. Las atribuciones del Estado confederal estaban expresadas en la Ley Fundamental. Todos las otras atribuciones estatales residían en los Estados miembros dentro de su jurisdicción.

OBRAS DE LA CONFEDERACIÓN

Con mano dura, intentó hacer en la Confederación aquello que había hecho en Bolivia, creó los ministerios del interior y relaciones exteriores, y de guerra y marina; incrementó las rentas con una buena política de recaudación, recortó los sueldos excesivos de algunos funcionarios públicos, inició la estadística oficial, promulgó los códigos civil (napoleónico), penal y de enjuiciamientos, el reglamento de tribunales, publicó el reglamento de escuelas primarias, pagó sueldos puntualmente a los empleados y jubilados, firmó tratados de amistad con EE. UU., Inglaterra, Irlanda y Ecuador, declaró puertos libres al Callao, Paita, Arica y Cobija, favoreciendo el comercio con Europa. Creó impuestos a toda mercancía que no llegara directamente al país.

Se rodeó de buenos ministros; no temía que le hicieran sombra como estadista. Confiaba más en asesores extranjeros, principalmente ingleses, considerados entonces como los mejores economistas de su tiempo.

Fueron dos años de crecimiento para el Perú, con relativa estabilidad aunque no alcanzara todavía desarrollo. Tal vez este período fue superior al de Castilla en cuyo gobierno se extendió la burocracia estatal.

Siendo presidente de Bolivia, Santa Cruz buscaba ampliar su salida al mar por un territorio favorable por su cercanía, este espacio era Arica. Bolivia no empleaba su salida al mar por Atacama, la distancia hacía esta ruta era muy cara. Como protector de la Confederación, aspiró a mejorar el comercio con el fomento de un mercado común interno.

Los comerciantes de Puno, Cuzco y en especial Arequipa se vieron beneficiados por la liberación de barreras aduaneras. Arequipa vio resurgir los antiquísimos lazos de comercio lanero con Bolivia, era la oportunidad para ampliar su mercado y convertirse en intermediario entre el altiplano y la Gran Bretaña.

En este contexto, la sierra adquiría supremacía frente a la costa, en especial la sierra sur sobre el norte. Se le inflingía así un duro golpe al centralismo limeño.

La liberación de puertos en el Perú (zonas francas), significó la asfixia de la economía chilena, en especial para el puerto de Valparaíso que se convirtió en el descanso para varios barcos mercantes que venían al Perú. Este hecho decidió a Chile destruir la Confederación, pues amenazaba su proyecto expansionista al norte y su autonomía en el Océano Pacífico.

Chile encontró eco en la oligarquía de Lima y de la costa norte que se opusieron totalmente a la Confederación, pues tenían intereses comerciales con el país del sur. La costa norte del Perú, siempre tuvo una economía proteccionista, reclamaba elevadas tarifas aduaneras para las mercancías importadas con la finalidad de proteger las nativas y mantener un comercio cerrado con Chile.

Por citar un ejemplo, del Callao salía azúcar para Valparaíso a cambio de trigo chileno. Una política liberal como la que Santa Cruz implantó suponía la llegada masiva de trigo y azúcar a bajos precios - ¡era la ruina!. Gamarra y Salaverry supieron interpretar estos sentimientos y aprovecharse de ellos.

A estas razones de tipo económico, se unieron las de tipo ideológico. La oligarquía peruana enmascaró sus sentimientos racistas con un discurso nacionalista que rechazaba a Santa Cruz bajo la figura del “invasor”, “conquistador”, “extranjero”, “el indio” que gobernaba al Perú.

Nunca la clase gobernante peruana estuvo tan colérica, pensaban que el Perú estaba compuesto por sólo la minoría de criollos que deseaban gozar de todo, incluso del gobierno Veían con desprecio al mestizo, al cholo y al negro.

Santa Cruz como hijo de una cacica aborigen representaba a estos sectores postergados; en aquel tiempo, tener rasgos indígenas era un estigma. Uno de sus principales detractores fue Felipe Pardo y Aliaga, quien satirizara su figura con epítetos como:

“Alejandro guanaco” ( en alusión al conquistador Alejandro Magno)

"Jetiskán” (en alusión a Gengis Khan) o “Cholo jetón”.

Dentro de esta forma de pensar, el indio debía servir. El racismo era parte de la vida pública y reflejaba también el temor al indio. Sin embargo, Santa Cruz, no perseguía la idea de crear una república india, ni restaurar el imperio incaico; tenía el objetivo de unir la Confederación con Europa.


GUERRA CONTRA LA CONFEDERACIÓN

Diego Portales, Principal opositor de la confederación Perú-Boliviana

En Argentina, el proyecto fue rechazado por los comerciantes representados en su presidente Manuel de Rosas. El ministro del Interior chileno Diego Portales, furibundo antiperuano, convenció al presidente Joaquín Prieto para declararle la guerra a la Confederación. Para esto se valieron de un pretexto: La expedición Freyre.

El ex presidente Chileno Ramón Freyre Fue dado de baja y desterrado al Perú en circunstancias extrañas para la época, Freire consiguió adquirir por intermedio de terceros el arriendo de dos buques de guerra de la Confederación Perú-Boliviana. Si bien el único propósito que Freire tendría con esos buques era derrocar al gobierno de Prieto, existe discusión acerca de si Orbegozo y Santa Cruz conocían de la proximidad de estos planes. Algunos alegan por su desconocimiento, mientras otros los hacen culpables de estar detrás del financiamiento de la expedición. Así, el "Orbegozo" y el "Monteagudo"partieron hacia Chile. La expedición de Freire consistía en llegar a la Isla Grandde Chiloé, establecer su autoridad en esa parte del país y someter el territorio chileno continental, aprovechando la gran resistencia que generaba el régimen despótico. Si bien el "Orbegozo" cumplió su objetivo al capturar uno de los fuertes más importantes del archipiélago, el Monteagudo se sublevó y se entregó a manos gubernamentales. Freire, quien no sabia de estos acontecimientos, fue engañado por la tripulación rebelde del "Monteagudo", tomado prisionero y confinado al Archipiélago Juan Fernández por ordenes directas de Portales. Prieto y Portales aprovecharon la ocasión para presentar a la Confederación como una amenaza a su soberanía y a Santa Cruz como un tirano agresivo y expansionista.

CAMPAÑAS RESTAURADORAS

Los chilenos enviaron dos Campañas Restauradores contra el Perú. La primera expedición estaba compuesta por una columna peruana con 420 hombres al mando del general La Fuente y tropas de Chile con 3.200 hombres al mando de Blanco Encalada y Roberto Simpson. Las acciones de los restauradores estaban coordinadas con tropas argentinas del general Heredia. El 12 de octubre el ejército restaurador ocupó Arequipa (en el sur del Perú), pero no encontró la ayuda y adhesión que le habían augurado los agentes peruanos. Mientras los restauradores permanecieron inactivos a la espera de pronunciamientos en su favor el ejército confederado maniobró hasta ocupar posiciones favorables en el alto de Paucarpata que Santa Cruz

calificó como el "balcón de Arequipa". Ante esta nueva situación Blanco Encalada y Santa Cruz celebraron el Tratado de Paucarpata, que establecía la devolución de los barcos apresados por Chile, el restablecimiento de las relaciones comerciales, la retirada de los ejércitos restauradores y el reconocimiento de la deuda reclamada por el gobierno chileno por el apoyo brindado a la Independencia del Perú.

En diciembre, cuando Blanco Encalada llegó a Valparaíso, los términos del acuerdo no sólo no convencieron sino que fueron ampliamente rechazados por gobierno chileno y a la opinión pública en general.

En 1838, el general chileno Manuel Bulnes Prieto, al mando de un ejército de 5.600 hombres, emprendió una Segunda Expedición Restauradora. Junto al Ejército Unido Restaurador asistieron peruanos como Agustín Gamarra, Ramón Castilla y otros de sus connacionales promotores de la unificación del Perú y contra la invasión boliviana al Perú.

El Ejército Unido Restaurador, partió de Chile con las órdenes de buscar la seguridad de los países limítrofes buscando destituir a Santa Cruz, lograr la independencia del Perú restituyendo la república al estado anterior de la confederación y nombrando a Bulnes jefe de estado mayor del ejército.
El 21 de agosto de 1838 tuvo lugar el Combate de Portada de Guías, que permitió la ocupación de Lima por el ejército restaurador, comandado por Bulnes.

A este primer éxito bélico de los restauradores le sucedieron en enero de 1839 el Combate Naval de Casma, ocasión en que corsarios franceses comandados por el capitán Blanchet y que luchaban por la Confederación fueron derrotados por la Armada de Chile, guiada por el capitán Roberto Simpson. Posteriormente, el ejército de Santa Cruz fue completamente derrotado por el Ejército Restaurador en la Batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. En esta lid, las tropas de la Confederación esperaban resistir la ofensiva enemiga parapetadas en el cerro Pan de Azúcar, finalmente sin éxito y con un alto costo en vidas humanas. El congreso reunido en Huancayo, el 15 de agosto de 1839, nombra presidente provisional del Perú al general Agustín Gamarra. El general chileno Manuel Bulnes fue nombrado Gran Mariscal de Ancash por el presidente peruano Agustín Gamarra.

La derrota significó la desintegración de la Confederación y el exilio de Santa Cruz en Guayaquil, Ecuador.

El gobierno del Perú pagó al gobierno de Chile la deuda contraída por el servicio prestado por el ejército chileno en la campaña restauradora, así como reconoció las acciones de los oficiales de Chile otorgándoles premios y condecoraciones del ejército del Perú.

Los oficiales peruanos que sirvieron al ejército de la Confederación fueron retirados de la lista de militares del Perú, entre ellos se encontraban los mariscales Guillermo Miller, Mariano Necochea, José de la Riva Agüero, Blas Cerdeña; los generales de división Francisco de Paula Otero, Luis José Orbegoso, Domingo Nieto y los generales de brigada Manuel Aparicio, José Rivadeneira, Juan Pardo de Zela, Domingo Tristán y Pedro Bermúdez.

El triunfo en la Batalla de Yungay es recordado por el Ejército de Chile con el Himno de Yungay, y en el Perú con la creación del Departamento de Ancash (zona donde se realizó la Batalla de Yungay), reemplazando al antiguo Departamento de Huaylas.

La Batalla de Yungay no tiene en la memoria histórica del Perú la misma importancia que tiene en Chile. Mientras en este último país se la recuerda como un hito fundacional de la nación chilena, en el Perú no se conmemora oficialmente, ya que las guerras de la confederación se vivieron más como una guerra civil que como una guerra externa.

Por lo general, cuando se habla de la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, en la historiografía peruana se considera que el "invasor" es Bolivia y fue un triunfo que logró la independencia del Perú, minimizando el papel de la intervención de Chile. Por otro lado hay quienes lamentan la derrota de la confederación, porque se perdió la oportunidad que el Perú fuera un país reconciliado con sus raíces andinas, representadas por la alianza con Bolivia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ES UN BUEN TRABAJO

Anónimo dijo...

Soy peruano y gracias a dios y a esos oportunos chilenos que a dia de hoy no puedo llamarme peruanoboliviano... no veo cual es la ventaja de unirse al pueblo mas pauperrimo, atrasdo y cavernicola de la region !!!