5 de octubre de 2009

EL IMPERIO ASIRIO

Shamshi-adad era miembro de un clan amorita instalado en Terqa, donde su padre era el rey. Según cuenta la tradición, Shamshi-adad se marchó a Babilonia desde donde tomó Ekallatum, para expulsar después a Erishu II del trono asirio.

Se considera como fundador mítico de la primera dinastía de los reyes de Asiria a un tal Puzurassur, si bien pocos hechos indican que este personaje haya existido en la realidad, ya que su historia se mezcla con leyendas posteriores de tal forma que resulta imposible esclarecer cuánto tiene de real este individuo. La opinión de los expertos acostumbra a considerar a Puzurassur uno más de la larga lista de supuestos fundadores de grandes ciudades, como podrían ser Rómulo y Remo o la princesa Dido. Los asirios son considerado el pueblo más sangrieto de la Historia. Si símbolo era el león alado.

Asiria alcanzó la categoría de imperio, de la mano del rey Shamshi-Adad I (fue el primer gran rey de Asiria) hasta que en el año 1760 a. C., Hammurabi (de la estirpe de los amorreos) de Babilonia derrotó y conquistó a los asirios que pasaron a formar parte del Imperio de Babilonia.

El Imperio babilónico también fue efímero. Los casitas, pueblo no semítico, invadieron Babilonia en el siglo XVI a.C. y se hicieron con el poder político. Este siglo fue un periodo de invasiones y gran confusión por toda Mesopotamia. Asiria se vio bajo el control de unos y otros invasores (los mitannis y los hititas sobre todo), hasta el siglo XIV en que el rey asirio Ashur-uballit I se liberó de sus opresores e incluso llegó a agrandar los límites de sus tierras.


Asedio Asirio durante su etapa de conquista.

Asiria se hizo fuerte y endureció su ejército que a partir de entonces fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados y ante su proximidad no les quedaba más remedio que huir; la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al Estado asirio.

En 1115 a. C. llegó al trono asirio Teglatfalasar I, quien emprendió una campaña de conquistas. En 1103 a. C. atacó y venció a Nabucodonosor I de Babilonia. Hacia el siglo XII a. C. un nuevo pueblo semita emergió del desierto de Arabia, fueron los arameos. Durante el reinado de Teglatfalasar I, Asiria consiguió mantenerlos fuera de sus fronteras, pero tras su muerte, los arameos comienzan a penetrar en el país, debilitándolo durante el siglo y medio siguiente. Esta situación fue aprovechada por los pueblos cercanos para fortalecerse. Es el período de auge de los reinos de Israel –reinado del rey David– y de Damasco.

El 911 a. C. Adad-nirari II ascendió al trono de Asiria, quien tras reorganizar el ejército consiguió derrotar a los principados que los arameos habían fundado. A este rey le sucedió Tukulti-Ninurta II, quien sólo reinó cinco años. Durante este período se incrementó la explotación y los suministros de hierro disponibles, lo cual permitió equipar completamente al ejército con armas de este metal. Fue el primer ejército que se conoce que utilizara armas de hierro. Otro factor decisivo fue el desarrollo de maquinaria de asedio, como el ariete, que permitió el derribo de murallas y por tanto acabó con la necesidad de organizar largos asedios para tomar las ciudades. Este sistema de lucha y conquista fue variando con el tiempo. A finales del siglo X a. C. los reyes asirios ya anexionaron varios territorios de los arameos que estaban situados al este del río Jabur (en el valle central del Éufrates) y de los de la región de los ríos Gran Zab y Pequeño Zab.

Ejercito Asirio listo para el combate.

En el siglo IX a. C. reinó Asurnasirpal II, desde el 884 al 859 a. C. Construyó la ciudad de Calach y la hizo su capital, en sustitución de la antigua Assur. La arqueología de esta ciudad ha dado un verdadero tesoro en inscripciones halladas en los monumentos, sobre la historia de este rey. Se sabe de él entre otras cosas que sus campañas bélicas fueron numerosas, devastadoras y brutales tanto que es considerado el mayor genocida de la antiguedad. Salmanasar III (que reinó en 859-824 a.C.), hijo de Assurnasirpal, realizó 32 campañas durante los 35 años que duró su reinado. Muchas de estas campañas se dirigieron contra las tierras al oeste del Éufrates, concretamente contra el poderoso reino de Aram. Aunque tuvo algunos éxitos e incluso recibió un considerable tributo de los aliados de Aram, incluido Israel, fracasó en conquistar el propio Aram. A finales del gobierno de Salmanasar se inicia una revuelta en la corte asiria, a la que siguen varios años de guerra civil. Asiria cae en la oscuridad y su poder se reduce.

Sin embargo, a mediados del siglo VIII a.C. La prosperidad resurge con la subida al trono de Teglatfalasar o Tiglat-Pileser III(que reinó en 745-727 a.C.), quien comenzó vigorosamente a convertir a Asiria en un imperio mundial. Empezó reafirmando la autoridad del trono y reduciendo el poder de los nobles problemáticos de la corte. Fundó un Ejército permanente, compuesto principalmente por tropas extranjeras, y proyectó sus campañas con el objetivo de anexionar el territorio enemigo. Los pueblos que conquistó fueron deportados y situados dentro del dominio de Asiria para romper su conciencia y cohesión nacionales. Liberó a Asiria de la presión de las tribus arameas que amenazaban el valle del Tigris central, expulsó a los urarteos de Siria, anexionó los estados arameos de Arpad y Damasco, sojuzgó las ciudades de Palestina y se convirtió en el gobernante de Babilonia.

En este periodo histórico fueron tributarios de Asiria los fenicios, los israelitas y muchos pueblos de la Media y de Persia. En el siglo VIII a. C. surge un floreciente imperio militar que duró dos siglos. Durante esos años gobernó la dinastía de los Sargónidas, cuyo primer rey fue Sargón II que trasladó su séquito a una nueva ciudad llamada Dur Sharrukin actualmente llamada Khorsabad (Fuerte de Sargón). Las ciudades se embellecieron con magníficos monumentos a costa de los cuantiosos tributos cobrados a los pueblos sometidos.

Senaquerib mantuvo las tierras conquistadas por su padre e incluso amenazó la frontera egipcia. Trasladó la capital de Dur Sharrukin a Nínive, donde construyó su palacio. Fue el primer gobernante asirio que utilizó la marina, con la que en el 694 a.C. persiguió a los rebeldes caldeos y les derrotó. En el 689 a.C., cuando Babilonia cooperaba con los caldeos contra Asiria, Senaquerib lanzó una serie de fieros ataques contra ambos estados, que culminaron en la captura y saqueo incluso de Babilonia, a pesar de su tradicional categoría de ciudad sagrada. El hijo de Senaquerib, Asaradón (que reinó en 681-669 a.C.), más predispuesto hacia Babilonia, ayudó a reconstruirla. Su principal éxito militar consistió en cruzar hasta Egipto y tomar Menfis, su capital. Su hijo Asurbanipal llegó más lejos, hasta Tebas e hizo campañas militares en Susa (Irán). También saqueó Susa (actualmente Shush, Irán), capital de los elamitas. Aparte de su fama como conquistador, Assurbanipal destaca por la gran biblioteca que creó en su palacio de Nínive (primera biblioteca de la historia, que conservo más de 500,000 tablillas). La mayor expansion del imperio asirio se dio con Asaradón y Asurbanipal.

Caballeria de Elite asiria.

El fin del Imperio Asirio se debe a la gran derrota sufrida por sus últimos reyes Sin-shar-ishkun y Ashur-uballit II contra los medos y los babilonios. Asiria se fue debilitando con tantas guerras y con la amenaza constante de un nuevo pueblo que llegaba por el norte: los escitas.

La independencia de Babilonia supuso de inmediato la guerra entre ésta y Asiria. Coincidiendo con la rebelión en el sur, al noroeste, un jefe medo llamado Ciáxares consiguió unificar bajo su mando un grupo de tribus medas y escitas. Ciáxares firmó una alianza con Nabopolasar, sellándola con el matrimonio entre su hija (Amytis) y el hijo (Nabucodonosor II) del rey babilonio en el 616 a. C. De esta forma, medos desde el norte y caldeos desde el sur, atacaron conjuntamente Asiria, quien, viéndose rodeada, firmó una alianza con sus antiguos enemigos de Egipto. La ayuda egipcia no llegó a tiempo. En 614 a. C. cayó la ciudad de Assur y, finalmente, en 612 a. C. medos y caldeos tomaron la capital asiria, Nínive, la cual fue saqueada de tal forma que no quedaron más que ruinas.